Historias de Mujeres profesionales: El desarrollo personal al atardecer de la vidaVolver

novartis

Año:
2015-11-24

Descripción:

 

Al ser humano se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas, la elección de la actitud personal ante cualquier circunstancia, para decidir su propio camino.

Victor Frankl

 

¿Puede una mujer alrrededor de 65 años, con amplia experiencia profesional,  cambiar y alcanzar la satisfacción vital que parece que nunca llega?.

El coaching propugna que el cambio siempre es posible y que la actitud y la voluntad son un eje fundamental dentro de cualquier proceso de desarrollo personal. Los que nos dedicamos al desarrollo del talento hemos comprobado en numerosas ocasiones, que para desarrollarse personalmente es necesario siempre partir de un profundo autoconocimiento.

Diversos psicólogos elaboraron teorías acerca de las etapas del desarrollo adulto. Erickson hablaba de la sabiduría en la etapa del adulto-viejo y Levinson clasificó a los seres humanos entre 45 y 65 años dentro de la etapa de la Adultez Intermedia, constituyendo los 45 años una etapa de transición, en la que aparecía la llamada crisis de la mitad de la vida con “desconcertantes luchas internas”.

Imaginamos que, a partir de los 60 años, nuestras habilidades físicas mermarán pero que la experiencia nos colmará de sabiduría para encarar el futuro y que alcanzaremos el zénit de nuestra potencialidad. La mejor versión de nosotros mismos.

A veces la realidad no es como imaginamos y nos encontramos en el inicio del atardecer de nuestra vida todavía en plena crisis, con incoherencias, debilidades internas y con una mochila a la espalda demasiado pesada. Los acontecimientos vitales nos influyen y nos cambian pero siempre nuestra actitud determinará el desenlace final. La capacidad de aprender sobre nosotros mismos nunca termina, estoy segura que en el lecho de muerte, muchas personas adquieren un último insight de sabidiuría.

Los coachs acompañamos a nuestros coachees para que miren hacia el futuro y analicen la situación presente, para actuar y movilizarse hacia una meta nueva deseada. No preguntamos por las causas, ni los porqué, ni las circunstancias del pasado. Pero ¿Y cuándo el pasado vuelve de forma iinesperada y sin avisar?.

Lo que hayas hecho en el pasado ya no se puede cambiar y como se dice coloquialmente, al final todo vuelve. La visión positiva de este círculo de acontecimientos es, estoy convencida, que vuelve para que aprendas algo más sobre ti y tu desarrollo personal continúe. Si hiciste daño a alguien, siempre puedes pedir perdón, aunque no lo acepten; siempre puedes enfrentarte a esa “conversación pendiente” que te atemoriza porque significa abrir la caja de pandora; y sobretodo siempre puedes perdonarte.

Las realidades más habituales son que los humanos tendemos a convertirnos en víctimas y a culpabilizar a los demás; que nos creemos poseedores de la verdad absoluta y que no somos capaces de entender las otras versiones distintas a la nuestra. Nos atrincheramos detrás de las excusas y las lamentaciones, sin actuar, ni evolucionar, anclados en ese pasado en el que fuimos tratados "injustamente".

Qué diferente sería todo, si aceptáramos las circunstancias y nos dispusiéramos a actuar para alcanzar lo que ahora deseamos. La vida es movimiento y el desarrollo personal pasa por establecer metas alcanzables y elaborar un plan de acción para conseguirlo, siempre honrando tus valores pero de forma valiente para enfrentar lo que ocurra. Es aquí donde el autoconocimiento adquiere una gran relevancia. No sólo conocer nuestras fortalezas y nuestras debilidades, lo que resulta fundamental, sino descubrir también nuestra área ciega (la ventana de Johari), aquellos aspectos nuestros de los que no somos conscientes pero los demás ven en nosotros.

Qué diferente sería todo si nos atreviéramos a pedir un feedback sincero, a escuchar sin poner excusas y alcanzar nuestros sueños. Si nos atreviéramos a soltar lastres y creencias que nos limitan y por el contrario entrenar una mente positiva y deseosa de ser mejores cada día.

El desarrollo personal es un camino en el que todo ser humano se va formando, con subidas y bajadas, pero en el que siempre se avanza hacia el propio destino, y en el que sólo uno mismo será el responsable de su crecimiento.

Aprendamos cada día de nuestras vidas, con humildad y pespectiva.