Historias Mendips de Mujeres extraordinarias: Luchar contra el horrorVolver

novartis

Año:
2016-01-22


Descripción:

Cada logro, sea grande o pequeño, tiene etapas de esclavitud y de triunfo; un comienzo, una lucha, una victoria. Mahatma Gandhi

 

Teresa, una mujer anónima para mi hasta hace dos días. Un semblante serio y certero, con personalidad, una mirada intensa, no esboza ninguna sonrisa durante toda su conferencia pero transmite calidez, un rostro surcado por experiencias. El cabello totalmente blanco a pesar de su edad. Sencillez, seguridad, serenidad.

Nos es presentada como una mujer que ha viajado por todo el mundo Angola, Congo, India, Nigeria, Siria, Sudan, Sri Lanka y un largo etc. Ha vivido largas temporadas incluso años en algunos de estos países. El concepto de “sexo débil” se esfuma instantáneamente al escucharla.

Antes de entrar en la sala de actos a la que asistía, la vi entrar acompañada de otra mujer, las observé, como observaba a todas las personas que se dirigían al mismo acto que yo, divagando sobre que les había motivado a desplazarse hasta ese punto, un miércoles a las siete de la tarde, para ver un documental sobre los refugiados de Siria. Ellas me parecieron “normales”, pensé que eran unas amigas, antiguas alumnas de Esade tal vez, escuela que nos brindaba este documental. Entre tarde a la sala de actos y casualmente me senté a su lado y volví a pensar “mira las amigas”. Al final del documental ella se levanta para darnos una charla sobre su experiencia en conflictos.

Teresa nos habló del cierre de fronteras de países muy cercanos a Europa ante la alarma de que entren en nuestras ciudades. Que se han perdido los derechos antiguos de asilo que Europa firmó tras la segunda guerra mundial. Que parece que hemos olvidado a nuestros exiliados españoles durante la guerra civil. Que usamos un vocabulario agresivo en el que hablamos de “la crisis de los refugiados”, cuando la verdadera crisis está dentro del país en guerra, la verdadera crisis la sufren los habitantes que no han podido escapar, la crisis no es que se acerquen a nosotros. Que Siria está en absoluta actualidad por su cercanía a Europa, pero nadie habla de Yemen donde están viviendo un verdadero horror, está demasiado lejos, no hay peligro de “crisis de refugiados”. De cómo a menudo, en los países en conflictos. los medios son cercenados para que no nos llegue la información, de cómo se asesinan a periodistas para lanzar un aviso al resto y que dejen de reportar lo que ocurre allí.

Nos explica como ha trabajado en numerosos campos de refugiados, con hospitales sin posibilidad de mantener la higiene mínima necesaria, en medio de barrizales profundos. De cómo la vida en el campo te cosifica, pues se reciben 1000 camisas blancas iguales, 1000 colchones iguales, no hay nada personal. Las personas que viven allí lo ha perdido todo, temen por sus familias y huyen de su país buscando asilo, se sienten humillados y a la vez culpables por los que han dejado allí; que todos han perdido a más de una persona en su familia, hermanos, padres, hijos, amigos. Que todos esperan que acabe el conflicto para volver a su país. De cómo bloquean los sentimientos para poder soportar todo el estrés post-traumático que sufren. De cómo el perder el trabajo durante años y no poder ejercer su profesión durante todo el tiempo que pasan en el campo de refugiados, les inhabilita totalmente para volver a trabajar. No tienen derecho a una vivienda digna, ni a un trabajo, elementos básicos de los derechos humanos. Los niños traumatizados no acuden a la escuela, si acuden la escuela está hacinada, los padres sufren pensando en el futuro de unos hijos sin educación, en una nueva generación que tiene que relanzar su país cuando todo termine y que no estarán capacitados.

Teresa dice que en su última misión ha perdido 17 kilos porque en el hospital donde trabajaban caía una bomba cada tres minutos, día tras día, “no puedes dormir, no puedes comer, sólo puedes estar alerta constantemente y salir corriendo a cubrirte cada tres minutos”.

Teresa Sancristóval es la Responsable de la Unidad de Emergencias de Médicos sin Fronteras. Una mujer extraordinaria que lucha por salvar vidas. Gracias Teresa.